Cómo componer una canción si no se te ocurre nada: mi proceso en 4 pasos
Quieres hacer una canción. Abres las notas del móvil, coges un cuaderno o te plantas delante del micro y… no se te ocurre absolutamente nada.
No sabes de qué hablar, empiezas a intentar rimar palabras y cuanto más lo intentas, más forzado parece todo.
Cuando trabajo con artistas que llegan con ese bloqueo, intento no empezar directamente escribiendo una letra. Primero buscamos qué queremos contar y, a partir de ahí, construimos la canción.
Este es el proceso de 4 pasos que utilizo para pasar de no tener prácticamente nada a empezar a dar forma a una canción.
Dani Manzan · Productor musical
1. Antes de escribir una canción, busca qué quieres contar
Cuando alguien me dice “no sé de qué hacer una canción”, una de las primeras cosas que hago es hablar con esa persona.
No hace falta empezar buscando una frase increíble ni una rima. Piensa simplemente en lo que te ha ocurrido últimamente.
- ¿Qué te ha pasado durante los últimos meses?
- ¿Has conocido a alguien?
- ¿Has terminado una relación?
- ¿Estás harto de alguna situación?
- ¿Hay algo que te haga especialmente feliz?
- ¿Tienes miedo de algo?
- ¿Hay alguna conversación que no consigues quitarte de la cabeza?
Muchas veces la canción ya está ahí. Simplemente todavía no la has convertido en música.
Apunta todas esas ideas tal y como aparecen. No tienen que rimar y ni siquiera tienen que sonar bonitas.
En esta primera fase no estamos escribiendo una canción. Estamos buscando material para escribirla.
2. Crea toplines antes de obsesionarte con la letra
Una vez que tenemos una idea sobre la que trabajar, me gusta empezar a buscar melodías. Aquí aparecen las toplines.
Simplificándolo mucho, puedes empezar haciendo tarareos y sonidos encima de la instrumental sin preocuparte todavía de que cada palabra tenga sentido.
En lugar de intentar escribir “necesito una frase de ocho sílabas que termine exactamente en esta palabra…”, prueba primero a cantar.
- Tararea.
- Improvisa.
- Repite melodías.
- Grábalo todo.
Lo importante en este momento es encontrar una forma de cantar que te provoque algo. Después tendremos tiempo de convertir esos sonidos en palabras.
3. Si aparece una palabra que te gusta, abrázala
Mientras improvisas melodías empiezan a aparecer sonidos que se parecen a palabras y, algunas veces, directamente aparece una palabra concreta.
Imagínate que estás haciendo una topline y aparece: “amor”.
No tienes por qué descartarla porque haya aparecido por casualidad. Puedes hacer exactamente lo contrario: abrazarla.
Pregúntate qué significa esa palabra dentro de la historia que quieres contar.
- ¿Es un amor que acaba de empezar?
- ¿Uno que has perdido?
- ¿Una relación que sabes que deberías abandonar?
- ¿Estás hablando de otra persona o de ti mismo?
Esa primera palabra puede convertirse en el punto desde el que empezar a construir el universo de la canción.
No necesitas conocer toda la letra desde el principio. Necesitas encontrar un hilo del que empezar a tirar.
4. Cuando vuelvas a bloquearte, imagina el videoclip
Este es uno de mis recursos favoritos cuando estoy componiendo y no sé hacia dónde llevar una letra: imaginarme el videoclip.
En lugar de preguntarte únicamente “¿qué puedo decir ahora?”, pregúntate:
¿Qué estaría viendo si esta canción fuera una película?
Supongamos que estás escribiendo sobre una ruptura. Imagínate la escena.
Estás tumbado en la cama. Miras hacia el techo. Giras la cabeza hacia el otro lado. El espacio donde dormía esa persona ahora está vacío.
De una escena tan sencilla pueden aparecer imágenes, frases y situaciones muchísimo más concretas que si simplemente intentas buscar palabras que rimen con “amor”.
Puedes hacer lo mismo con prácticamente cualquier historia.
- ¿Dónde ocurre?
- ¿Es de día o de noche?
- ¿Estás solo?
- ¿Qué tienes delante?
- ¿Qué acaba de pasar?
- ¿Qué haces después?
En vez de intentar explicar una emoción, intenta verla. Y después escribe lo que estás viendo.
No intentes escribir la canción perfecta desde la primera frase
Una cosa que puede bloquearte mucho es querer que todo sea definitivo desde el principio. No tiene por qué serlo.
Durante el proceso puedes tener frases malas, palabras provisionales, melodías que después cambies y partes enteras que termines eliminando. Forma parte de componer.
Lo importante al principio es conseguir material con el que trabajar.
Mi proceso, resumido, sería:
- Habla y encuentra una experiencia o emoción sobre la que escribir.
- Apunta ideas sin preocuparte todavía de las rimas.
- Improvisa toplines y busca melodías.
- Aprovecha las palabras que aparezcan de forma natural.
- Imagina escenas para seguir desarrollando la historia.
- Después ordena, reescribe y termina de construir la canción.
Si lo que te frena es la parte musical, aquí te explico cómo sacar los acordes de una canción para usarlos como punto de partida.
También puede ocurrirte algo diferente. Quizá sí sabes perfectamente lo que quieres contar: tienes una historia, varias frases, una nota de voz o incluso una melodía, pero no sabes cómo convertir todo eso en una canción terminada.
En ese caso, puedes ver cómo trabajo como productor musical con artistas que llegan con una idea.
También puedes escuchar algunos de mis trabajos con otros artistas.
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